Y una vez más lo he vuelto a hacer, me he tragado mi ego para intentar mejorar la situación. Como siempre soy yo la que se rebaja y se hace la culpable, la causa de todo. Pero esta vez ha sido por una buena causa, no siempre crees haber perdido a una de las personas más importantes de tu adolescencia, que aunque no te has dado cuenta siempre a estado ahí para ayudarte y ser tu apoyo, para procurar que nunca caigas, y si caes ayudarte a levantar lo más rápido y menos doloroso posible. Esa persona que intenta hacerte feliz por encima de todo, que te traería la Luna si fuera posible, que lo daría y dejaría todo por solo verme sonreír. Hubo un tiempo en que todo esto lo tenia claro, y por un bajón, un mal día y una pequeña discusión se desvaneció, eso quedo en el olvido. Pero con solo hablar con él, leer todas las cosas bonitas y los sentimientos que puede provocarte una sola frase suya. Merece la pena haberlo vuelto la pena, él merece la pena. Y sobretodo quiero que tenga claro que siempre voy a estar ahí para devolverle todo lo que hace por mi, pero es imposible, es tanto en tan poco tiempo que ni en una vida podría agradecérselo.

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