No se puede hacer llorar a una persona, decepcionarla de tal manera que cuando recuerda la discusión un puñal traspasa su interior, no se puede borrar el dolor tan fácilmente, no se olvidan unas palabras con tanta velocidad.
Estoy demasiado acostumbrada a que me hagan sufrir y a ser yo la que se arrastre para que todo se arregle, y lo siento, esta vez no voy a consentirlo, ya no puedo tragarme mi orgullo.
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