miércoles, 15 de febrero de 2012

Las cosas buenas no deberían cambiar nunca.

Quizás las mayores decepciones son las que nos creamos nosotros mismos; cuando pensamos "esta vez sí"; cuando sonreimos al futuro prometedor que nos espera, ése que hemos creado en nuestra cabeza. Porque según va pasando el tiempo y vemos que no pasa, que queríamos ser felices, con todas nuestras fuerzas y pensábamos en positivo y le sonreíamos a la vida, pero solo nos traia mas y mas decepciones. Entonces nos caemos con tanta fuerza como con la que subimos. Y tras varias caidas te das cuenta de que no hubo nadie que te levantase, nadie vió cómo caiste. Nos vendamos los ojos en el camino y confiamos ciegamente en que la siguiente, no nos caeremos, volvemos a coger aire, seguimos caminando. Pero las caidas son más fuertes.
Entonces me paré y le pregunté al destino si estaba muy lejos la siguiente piedra.
Y me respondió que no había ninguna piedra mas que las que yo traía.
Miré atrás, allí estaban, todas amontonadas las piedras con las que una vez tropece.¿De verdad eran tantas? ¿Y no ví ninguna? Entonces reparo en lo que me había dicho el destino, no eran piedras, eran alucinaciones mías. Y feliz y con más fuerza que nunca sigo caminando y veo una piedra muy muy grande, pero no me paro ¡No es más que una ilusión mía! Sombras inertes en mi cabeza. Y entonces me caigo de nuevo. Vuelvo a llorar.
Porque siempre que me levanto me vuelvo a caer.
Dicen que caerte te convierte en más fuerte ¿Y de que me sirve si la siguiente piedra es más grande? ¿Para qué si me duele igual?
Si la única salida es volver a caer una y otra vez, y por más personas que existan en el mundo sigo sin conocer a aquella que me entienda realmente, Y si la veo, la pierdo. ¿Entonces porqué sigo luchando? Si ya no tengo nada que perder ni nada que ganar.
Camino sin ser quien era. No sé si he cambiado a mejor o a peor, solo sé que sigo aqui. Pero de otra manera. Quizás más cauta o mas ingenua.
Sigo caminando, y las personas a mi alrededor se vacían con lo que yo cuento; pero yo sigo coleccionando decepciones que ya no caben en mis adentros y piden ayuda en forma de lágrimas, las esperanzas que me quedan. Gritan porque no hay nada más. Porque mi corazón se cerró hace tiempo y parece que no existe nadie que pueda abrirlo. Me ahoga el pensar que no veré la salida y que solo exste luz en la lejanía del tiempo.
Hasta que de repente aparece alguien que me hace ver las cosas de otra forma, y por la que seria capaz de hacer cualquier cosa. Entonces me di cuenta de que realmente habia merecido la pena tropezar y caer tantas veces, que ahora siempre habra alguien que me levantará, alguien como ella, fuerte, risueña, segura de si misma, extrovertida, loca y que a un que por muy perfecta que sea también se tropieza al igual que yo pero siempre está ahí para levantarte y sacar lo mejor de ti.
Sabes que una persona realmente importa cuando con pequeños detalles te demuestra día a día lo que eres para ella, con la que a pesar de todas las dificultades por la que pase vuestra relación solo va a mejor, si eso es posible.

Esta chica tan especial es Virginia Alonso, mi Loki y mi Edd. 
Una de las personas con las que más risas y buenos momentos tengo.
Ella es una gran amiga, y no la cambiaba por nada del mundo. Es tan fantástica. 
No tengo palabras para describir lo que la aprecio.

Verle sonreír.

El silencio deja escuchar risas olvidadas. Miradas capturadas y guardadas en lo más profundo del alma. Segundos de autentica felicidad vividos a su lado. Recuerdos que florecen y se reflejan en tu alegría. Tras algo bonito siempre se esconde su lado oscuro. Tantas discusiones. Lagrimas derramadas sobre las mangas de tu camisa. Sentimientos que se rompen. Futuros que se destruyen. Momentos que gustaría haber escrito con tinta invisible, sabes que están ahí, pero no te duelen. Pero lo más bonito es su forma de arreglar las cosas. Las palabras bonitas que reconstruyen y mejoran todo lo anterior.
Esa sonrisa estúpida vuelve tu linda carita.

Hasta el infinito y más allá.

Cosas que realmente importan. Pequeños detalles que hacen cada segundo diferente al anterior. Momentos que no cambiarías por nada del mundo. Sentimientos inexplicables. Comeduras de cabeza dolorosas. Palabras que destrozan mundos. Mundos que se crean con palabras. Sonrisas que alegran el alma. Ojos que hablan por si solos. Movimientos que enamoran. Personas que poco a poco te demuestran que son imprescindibles.

domingo, 12 de febrero de 2012

Tratar de tragarte tu orgullo y atragantarte.

No sabes cuando ni porqué acabo todo. Un buen día la cosa cambio. Nada volvió a ser como antes. Los ojos son cómplices de lo que ocurre. Los otros ven lo que ocurre. Nosotros nos miramos sin saber como reaccionar. Antes hablábamos, nos hacíamos un poquito más felices mutuamente, pero ahora no, todo ha acabado. Pero de repente te das cuenta de que tal vez lo que esta ocurriendo no es ni lo que quieres ni lo que debería ser. Que seguramente la relacional se rompió por el orgullo, ninguno se quería rebajar, cuando siquiera lo hacíamos. Y entonces piensas en que pasara si vuelves a saludarle, si le miras y le sonríes. ¿ Y si te responde ? Que feliz seria en ese momento, lo se. Pero, ¿ y si pasa de mi ? ¿ si ignora mis intenciones de volver a empezar ? Entonces me sentiría gilipollas y a nadie le gusta sentirse así. Me dicen que porqué no doy el primer paso, borrón y cuenta nueva, pero lo siento, no soy así, no puedo hacerlo, no se que decir, no encuentro un buen motivo por el que él volviera a hablarme. Y por eso me como la cabeza, por darle vueltas a las cosas y buscarle el lado lógico. No todo tiene porqué serlo. Y por eso me comeré mi orgullo y volveré, claro que volveré.